Karst
Los dos puntos más importantes en cuanto a interés natural y paisajístico son el macizo de Arno y el valle de Olatz. A continuación tienen una interesante descripción de cada una de estas zonas, pero también cabe la posibilidad de hacer visitas guiadas a estos parajes llenos de historias y leyendas a través de las visitas guiadas que se organizan desde el Geoparque de la Costa Vasca. Más información: www.geoparkea.com
Macizo de Arno.
Arno es un macizo calizo de origen arrecifal y pararrecifal, cuyo valor y calidad paisajístico han hecho que sea incluido en el Listado Natura 2000 de la Unión Europea y que esté en vías de ser declarado "Lugar de importancia comunitaria" (LIC).
Lo que más llama la atención en su paisaje es el frondoso manto de encinas cantábricas (Quercus Ilex) que da a la cumbre de Arno ese característico color verde oscuro. Este lugar es un verdadero tesoro natural, ya que la masa forestal de encinar cantábrico que encontramos aquí constituye una de las mayores del norte de la Península Ibérica.
El macizo separa los barrios de Astigarribia y el de Olatz. Este último es un valle con un encanto especial, situado a los pies de Arno y de unos 2 Km de longitud. Dicho lugar, a pesar de encontrarse muy cerca de la costa, está profundamente enraizado en la cultura rural, con criaderos ganado y al aire libre, especialmente toros. Destacamos una ruta de senderismo de unos 6,5 km, con un gran interés etnográfico, donde podemos encontrarnos con diferentes elementos: Cuevas, hornos caleros, estelas, bloques mitológicos... También es un punto de referencia en el Camino de Santiago.
Valle de Olatz.
Dentro de esta zona natural encontramos el idílico valle de Olatz; es un valle cerrado que a pesar de su cercanía, su recatado aislamiento ha contribuido a que este precioso valle sea uno de los menos conocidos y a la vez más vírgenes de Gipuzkoa.
Estas tierras guardan los secretos de los viejos caminos de Ondarrua y Markina, siempre marcados por su carácter fronterizo. Sus aguas no llegan directamente al mar, y cuentan las leyendas que sus aguas se esconden en las cuevas que guardan las brujas y que en el fondo de estas cavidades podemos escuchas el romper de las olas. Una de estas cuevas sería la de Kobalde, situada en las proximidades de la ermita de San Isidro, donde el arroyo que en ella se adentra atraviesa el macizo de Arno, desembocando en la ría de Deba a la altura del barrio Astigarribia.
En las cuevas de Jentiletxea, por ejemplo, así como en algunas otras cuevas de la zona, se encontraron diferentes restos prehistóricos, que nos dejan ver la huella humana desde la prehistoria.